Clasificación clásica de los protozoos
La
clasificación tradicional más conocida, divide a Protozoa en cuatro
grupos, tal como reseñan Bütschli 1880,5 Delage & Hérouard 1896, Hartog
1906, Jahn & Jahn 1949 y Mackinnon & Hawes 1961, dominante en los
textos de Zoología, trata a los protozoos como un sólo filo dividido en cuatro clases
basadas sobre todo en el modo de locomoción. Debido a que todas estas formas se
desarrollan por evolución convergente, las clases son en realidad complejos
grupos polifiléticos:
- Rizópodos o sarcodinos (Rhizopoda,
Sarcodina). Son los protozoos ameboides (como las amebas), que se desplazan por medio de pseudópodos, es decir, formando apéndices
temporales desde su superficie y como proyección del citoplasma. Los
pseudópodos son deformaciones del citoplasma y de la membrana plasmática
que se producen en la dirección el desplazamiento y que arrastran tras de
sí al resto de la célula. Los pseudópodos también son utilizados para
capturar el alimento, que engloban en el interior, en el proceso llamado fagocitosis. Según los pseudópodos sean muy
gruesos o muy delgados, son de dos tipos: con lobopodios (gruesos) como Lobosea (Amoebozoa) y con filopodios diversos generalmente acompañados
de un exoesqueleto con microtúbulos y son tales como: radiolarios, foraminíferos, nuclearias, heliozoos y otros. Pueden generar
enfermedades conocidas como amebiosis.
- Ciliados
(Ciliophora, Ciliata, Infusoria). Éste es el grupo tradicional que
más se identifica como grupo natural en las clasificaciones modernas con
la categoría
de filo; aunque las opalinatas que son cromistas también encuadran dentro de este
concepto. Aparecen rodeados de cilios y presentan una estructura interna
compleja pero análoga a los flagelos,
los cuales también se relacionan con citoesqueleto y centriolos. El paramecio (género Paramecium) es un
representante muy popular del grupo. Además, los cilios son filamentos
cortos y muy numerosos que con su movimiento provocan el desplazamiento de
la célula.
- Flagelados
o mastigóforos (Mastigophora, Flagellata). Se distinguen por la
posesión de uno o más flagelos.
Los flagelos son filamentos más largos que los cilios cuyo movimiento
impulsa a la célula. Suelen presentarse en un número reducido. Las formas
unicelulares desnudas (sin pared celular), dotadas de sólo uno o dos
flagelos, representan la forma original de la que derivan todos los eucariontes. Por eso son tantos y tan variados
los protistas diferentes que encajan en este
concepto. Las plantas por ejemplo derivan ancestralmente
de protozoos biflagelados que adquirieron los plastos por endosimbiosis con una Cyanobacteria. Varios protozoos portan plastos y son por lo tanto autótrofos o
mixótrofos como los dinoflagelados y euglenas. Los Metamonada tienen dos o múltiples flagelos,
son anaerobios y en su mayoría simbiontes o parásitos de animales. Entre
los uniflagelados están los coanoflagelados,
ancestrales de los animales y los quitridios,
ancestrales de los hongos.
- Esporozoos (Sporozoa). Parásitos con una fase de esporulación (división múltiple) y sin mayor movilidad. Hay varios grupos distintos sin mayor relación y no son todos protistas, sino que también hay animales y hongos. El ejemplo más conocido es el plasmodio (género Plasmodium), causante de la malaria y que pertenece al grupo de los apicomplejos, grupo más conocido que suele reservar para sí el nombre de Sporozoa. Los Haplosporidios se les considera parte de Cercozoa. A estos dos grupos se les ha reunido durante mucho tiempo bajo el nombre de Cnidosporidios. Los Ichthiosporea son un grupo más reciente y están dentro de Choanozoa. Los microsporidios están ahora adscritos al reino Fungi y los mixosporidios o mixozoos al reino Animal.
IMPORTANCIA
Los protozoarios tienen gran importancia ecológica, los flagelados
autótrofos, como productores de materia orgánica en ambientes acuáticos, en
tanto que los flagelados heterótrofos, muchos ciliados y sarcodarios, al
alimentarse con otros organismos actúan como depredadores y en la
descomposición de la materia orgánica. La participación de estos en las cadenas
alimentarias, los hace particularmente importantes en el suelo y aguas
contaminadas.

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